El pasado 24 de julio celebramos una nueva edición de nuestra ya tradicional Route & Lunch, una experiencia diseñada para reunir a los propietarios y entusiastas de Aston Martin en torno a aquello que define el verdadero espíritu de la marca: el placer de conducir, la excelencia y el privilegio de compartir momentos únicos.
La jornada comenzó en las instalaciones de nuestro nuevo concesionario Aston Martin Barcelona, donde los asistentes fueron recibidos con un desayuno antes del briefing que marcaría el inicio de una ruta concebida para disfrutar de algunos de los paisajes más espectaculares de Catalunya. Con una exclusiva caravana formada por ocho modelos de la firma británica —entre ellos Vantage, DB12, DBX707 y el icónico DBS— emprendimos camino hacia la Costa Brava, ofreciendo una imagen difícil de olvidar para todos aquellos que se cruzaron con nosotros.

Tras recorrer los primeros kilómetros por autopista, la ruta nos condujo hasta la sinuosa carretera que une Llagostera con Calonge, atravesando el Parque Natural de Les Gavarres. En este entorno privilegiado, rodeado de bosques mediterráneos y con el mar como telón de fondo, cada curva permitió descubrir el extraordinario equilibrio entre prestaciones, precisión y refinamiento que caracteriza a un Aston Martin. Un escenario donde la conducción deja de ser un simple desplazamiento para convertirse en una experiencia profundamente emocional.
Nuestro destino fue el puerto deportivo de Palamós, donde el equipo de Kumbra Yachts nos esperaba para continuar la jornada desde una nueva perspectiva: el mar. A bordo del elegante Kumbra 36, una embarcación de altas prestaciones equipada con dos motores que rinden 800 CV y capacidad para 14 pasajeros, acompañada por una Saxdor 320 GTO, nuestros invitados disfrutaron de una travesía por el litoral de la Costa Brava. La navegación permitió descubrir algunas de las calas más emblemáticas de la zona, combinando la emoción de la velocidad con la serenidad que ofrece el Mediterráneo en pleno verano.

El recorrido culminó con un fondeo frente a la costa, donde brindamos con una copa de champagne mientras compartíamos conversaciones, risas y la satisfacción de vivir una experiencia irrepetible en un entorno excepcional.
De regreso a puerto, la jornada continuó con un almuerzo en el emblemático restaurante Ca L’Amadeu, un espacio que puso el broche perfecto a un día en el que la gastronomía, la conducción y la navegación se unieron para dar forma a una experiencia que va mucho más allá del automóvil.
Porque formar parte de Aston Martin significa pertenecer a una comunidad que comparte una misma forma de entender el lujo: experiencias auténticas, escenarios exclusivos y momentos inolvidables creados para disfrutarlos juntos.
